Atención Psicológica.
  NIÑOS y desastres naturales
 
L@S NIÑ@S Y LOS DESASTRES
GUIA DE AUTOAYUDA PARA FAMILIARES
 
Las respuestas de l@s niñ@s a los desastres
• Apegarse a sus adultos de confianza, miedo a separarse de ellos
• Miedo de los extraños, de “monstruos”…
• Dificultad para dormirse o negarse a ir a la cama.
• Juego continuo y repetitivo sobre parte de la experiencia de desastre.
• Regreso a comportamientos anteriores tales como mojar la cama o chuparse el dedo.
• Retraimiento: no querer estar con otr@s niñ@s, no querer ver objetos relacionados con el desastre.
• Aumento de la agresividad, conductas de desafío o enfado constante.
• Resentimiento, sospecha, irritabilidad
• Dolores de cabeza, estomago, dolores vagos o difíciles de localizar.
• Problemas en la escuela (o negarse a ir) y dificultades para concentrarse
• Sentimientos de vergüenza, culpabilidad…
 
TODAS SON RESPUESTAS NORMALES PARA SITUACIONES FUERA DE LO NORMAL
 
 
 
¿Qué decirle a un/a niñ@ tras un desastre y cómo hacerlo?
 
• Es importante decir siempre la verdad. Probablemente va a conocer la verdad a través de otras personas, a veces de manera más cruda y más dolorosa. Cuando esto sucede se siente engañado.
 
• Dígale sólo aquello que el/a niñ@ pueda entender según su edad y su nivel de comprensión.
 
• Provea sólo la información que el/a niñ@ necesite y pueda asumir. En general es el/a propi@ niñ@ el que marca los límites, preguntando más o cambiando de tema.
 
• Responda siempre a las preguntas que haga el/a niñ@ sobre lo que ha pasado. Cuando se trata de la muerte de alguna persona próxima, puede ser que no se atreva a preguntar, y en ese caso, aunque no pregunte hay que decírselo.
 
• Hable con naturalidad, poco a poco, explorando lo que el/a niñ@ ya conoce y lo que piensa o teme. Muestre sus propias emociones, el/a niñ@ puede y debe percibir que los adultos están tristes, o que lloran, que lo sienten tanto como él, pero que no han perdido el control. .
 
¿Cómo viven l@s niñ@s una situación de desastre?
 
Un desastre es atemorizante para todos, pero para un/a niñ@ puede serlo especialmente Ell@s confían en que los adultos les protegerán porque aún no han desarrollado estrategias para enfrentarse a situaciones difíciles. Incluso más que para los adultos, un desastre amenaza el sentido de control del/a niñ@ sobre su vida.
 
L@s niñ@s experimentan los efectos del desastre triplemente porque:
 
1. Están siendo afectados directamente por experiencias de muerte, destrucción, terror unido a la ausencia o impotencia de sus padres
 
2. Las reacciones de los padres y otros adultos de confianza al desastre influyen en su manejo de la situación.
 
3. Los miedos también pueden surgir de la propia imaginación de l@s niñ@s. Para ellos es difícil diferenciar qué miedos son realistas y cuáles no. Un niñ@ siente miedo, sin importar la razón, tiene miedo.
 
Lo que usted puede hacer para ayudar a su hij@
 
• Hable con su hijo sobre sus sentimientos, sin juzgar.
• Permita que el/a niñ@ llore o esté triste. No espere que él sea “fuerte”.
• Háblele también de sus propios sentimientos y permítale saber cómo maneja usted sus miedos y temores.
• Aliéntele a hacer dibujos sobre el desastre o que escriba historias o poemas sobre ello. Esto ayudará al pequeño a entender cómo se siente con lo ocurrido.
• Provea a sus hijos de información sobre lo que pasó y está pasando (o pasará). Utilice un lenguaje sencillo que ellos puedan entender. Esconder información puede llevar a mayores problemas en el futuro.
• Si su hijo regresa a comportamientos como mojar la cama o chuparse el dedo, inicialmente trate de aceptarlo. Estos son signos de que necesita consuelo y seguridad. Evite regañarlo por ello y regrese poco a poco a la normalidad.
• Ayúdelo a sentirse a salvo: Abrácelo, tóquelo y sea afectivo con su hijo. Pase tiempo extra con él, especialmente a la hora de irse a dormir. Much@s niñ@s se calman con masajes suaves en la espalda o en la nuca.
• L@s niñ@s son especialmente vulnerables a sentimientos de abandono cuando están separados de sus padres. Evite “proteger” a su hijo enviándolo lejos de la escena del desastre si esto supone separarlo de sus seres queridos.
• L@s niñ@s se benefician de la rutina y la estructura: Aunque inicialmente se relajen las reglas usuales, trate de mantener la estructura y las responsabilidades familiares.
• Permita a su hijo regresar a la escuela tan pronto como sea posible después del desastre. Esto le ayudará a volver a la normalidad y a compartir con sus amigos y profesores sus experiencias.


2a.gif (18007 bytes)E-mail: atencionpsicologica.tk@gmail.com
Ps. Rafael  E.  Candel Pozo.
Santiago - Chile
2010

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